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Sofía colgó el teléfono indignada con la vida, dentro de ella aparecía la pregunta,

¿Por qué siempre me pasa a mí?

La llamada con su novio, le había dejado decepcionada y baja de autoestima.

Fue hacia el baño y la imagen que le devolvía el espejo, era la de una extraña.

Se acercaba, se alejaba y no conseguía saber quién habitaba dentro de ella.

Sonó el timbre de la puerta, tras ella apareció Mai después de 5 años viviendo en New York.

La visita había llegado por sorpresa y era como un ángel caído del cielo para sostener la ansiedad que sentía Sofía.

El abrazo entre ellas acarició la carencia que sentía Sofía.

Pasaron largas horas hablando de los días que pasó Mai en el extranjero.

-Y Que me cuentas de tus días aquí Sofi? Preguntó Mai.

– Hoy estoy chafada, me he dado cuenta que mi autoestima está a la altura del betún. ¿Qué puedo hacer para conocerme? Estoy completamente perdida y soy como un botijo en alta mar.

-¿Me estás pidiendo un consejo?

– Sí, estoy tan perdida que no sé qué hacer, por dónde empezar…

– Te explicaré lo que he aprendido, es tomar conciencia de tu día a día, dejar la mente a un lado.

Yo empecé a pasar ratos en casa sin lecturas, ni radio, nada, solo yo, nada de distracciones y empezar a conocerme. Los primeros días los primeros 5 minutos quería salir corriendo, luego  empezó a encantar escucharme y pasar más tiempo conmigo misma y conocerme.

Empecé a hacer actividades que me llamaban la atención, por raras que fuesen, los bailes y el movimiento corporal me ayudó a sentirme.

Pasados unos meses empezaba a escucharme, a saber qué hacer y donde orientar mi vida.

En lugar de buscar en el exterior, buscaba cada día más dentro de mí y descubrí que en el interior de mi era donde estaba la llave de la felicidad.

Pasé mucho tiempo comprando para sustituir esas carencias que sentía dentro de mí, pero eran momentáneas, eran ilusiones vanas, comprarme un coche, un piso, ropa, accesorios… todo era temporal y al cabo del tiempo volvía a brotar esa sensación vacía.

En el instante que tomé conciencia de quien era, dejé de comprar tanto, pasaba las mejores horas conmigo misma… cuando cocinaba, tan solo pensaba en cocinar, cuando bailaba sentía el baile, cuando pintaba solo estaba atenta a mi interior y saber que salía de dentro de mí.

Y empecé a fluir con la vida, dejando que me sorprenda, cuando dejo de pensar y programar mi día la vida me hace regalos maravillosos.

El acompañamiento de un Coach hizo de guía en mí, juntos conseguimos mi máximo potencial que a fecha de hoy, he conseguido estar donde siempre había deseado.

Se hizo el silencio y un abrazo con gratitud inundó el salón de casa.

¿Cómo empezaste a trabajar tu autoestima?

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